Geisy Arruda fue expulsada de la Universidad privada de Sao Paulo a finales de octubre. Los motivos son variados y variopintos, cuanto menos. La chica, seguidora a ultranza del mágico arte de mostrar las carnes al pueblo llano, acudía a clase (según los profesores de la Universidad) día sí, día también, con indumentaria calificada mundialmente como provocativa. Unas minifaldas que dejaban poco a la imaginación de un hormonado alumnado que traspasó la línea para convertirse en un tumulto borreguil que roza la comicidad. Sus compañeros la increparon, la llamaron ”puta” y armaron tal jaleo que Geisy tuvo que salir escoltada el día en el que apareció con un vestido rojo. La Universidad se defiende: “no son los vestidos, es su forma de actuar”. Y todo esto, en el país del tanga yel destape. El lugar del carnaval, el centro del erotismo histórico y mundial…
Ahora ha tenido que dar marcha atrás la institución universitaria privada por el revuelo mediático mundial y la presión que ha llegado desde las más altas esferas políticas de Brasil y Geysi ha sido readmitida.
“Flagrante falta de respeto a los principios éticos, la dignidad académica y la moralidad”. Ese fue uno de los motivos de la expulsión de la Universidad de Saou Paulo, un centro privado en el país católico más grande del mundo, donde, que a nadie se le escape, el aborto aún permanece prohibido legalmente (responde por lo penal) y , salvo en casos de violación.
Lo que más gracia me hace es que me jugaría, ahora mismo las dos manos, a que , la gran mayoría de los compañeros que la increpaban y llamaban puta, luego son capaces de andar moviendo el culo delante de las cámaras en el carnaval o de juerga nocturna con el tanga a la altura del cuello. ¿ Cuántos de ellos habrán intentado tomat café con Geisy y habrán sido rechazados?.
Nos choca, nos impacta que sea precisamente en Brasil donde se arme el revuelo por una minifalda. Es el país del tanga. Cierra los ojos y piensa en Brasil…¿qué ves?. pues imaginas playas, mulatos, mulatas, bailongos, bailongas, fiesta, carnaval, juerga, bacanal…pero no te imaginas que una chica con minifalda y tacones altos cause revuelo.De hecho, te imaginas la universidad con samba por los altavoces y con chicos y chicas en bikini y bañador bailando al son sabrosón (mi amigo Beto, seguro que ha dicho esta frase alguna vez…).
Es evidente que hay una serie de codigos éticos no escritos, una serie de normas del trato social que impiden tomar ciertas actitudes ante ciertas situaciones vitales. Por ejemplo: nunca acudirías a un entierro vestido de colores llamativos y con la musica en el coche a doscientos decibelios (ventanillas bajadas incluidas). Quiero decir, puedes hacerlo, pero seguramente a alguien le siente mal e incluso, más de uno te invite a irte por donde has llegado. Pero no es comparable, ni mucho menos.
Y la chica, Geisy, tampoco iba tan destapada como deja entrever la universidad. Pero como muchos apuntan, son sus normas, es privada y si no te gustan 1 ) no te matricules o 2) adaptate a ellas. Y no les falta tampoco razón. Es cierto, en un mundo en el que prima la apariencia y el aspecto por encima de todo, pues hay que tener algo más de vista Geysi. Si la institución fuera pública, el discurso sería otro. Porque la Universidad no busca enseñar a vestir ni debe de juzgar por ello, pero es PRIVADA. Y el tema de las normas en las universidades privadas pues la verdad es que es para cogerlo con pinzas…
La historia se resume en minifaldas y minicerebros. La inteligencia de las personas tiene diferentes maneras de medirse, y creo que, en esta historia, dueños, propietarios profesores y alumnos van un poco justos de ella. Estos por medir la moralidad con los tópicos brutales de “formas de vestir” por bandera ( “Si lleva minifalda y tacones altos, pues es puta seguro”) . Y la protagonista, nuestra amiga Geysi por no saber leer las situaciones. Aquí, es ella la que tiene más que perder…








